Trabajo a medida

Lo que sigues haciendo a mano
aunque tengas programa.

El software que se compra hecho resuelve lo que es igual en mil empresas. Lo que solo pasa en la tuya no lo fabrica nadie, porque no da negocio en serie. Eso es lo que construimos.

Cuéntame qué te come el día

Media hora. Si no merece la pena tocar nada, te lo decimos y ya está.

Albaranes de proveedor

Corriendo

Entra un correo a las 23:14

Con el albarán del proveedor en PDF, como los otros once de hoy.

Se leen las líneas y el importe

Referencia, cantidad, precio y fecha. También si viene torcido o escaneado.

Se apunta donde tú lo miras

En tu hoja de siempre, con tus columnas. Nadie cambia de programa.

Y te avisa de lo que chirría

«12 albaranes hoy. Uno sin precio, revísalo.» Solo cuando hace falta.

Tú no has abierto el correo. El lunes los números ya están.

El problema

El trabajo que no está en ningún programa

Tienes un programa de facturación, otro de gestión y una hoja de cálculo que en realidad es la que manda. Y entre los tres hay una persona copiando datos de uno a otro, buscando el correo de hace tres semanas y rehaciendo el mismo informe cada lunes.

Nadie fabrica software para eso, y no es por dejadez: es que tu manera de trabajar no la tiene nadie más, así que vender mil copias es imposible. Por eso ese hueco lo acabas tapando tú, con horas.

Qué se puede construir

Nada de esto viene en una caja

Son las cosas que más se repiten cuando uno se sienta a mirar. La tuya probablemente esté aquí, con otro nombre.

Coger el teléfono cuando no puedes

La llamada de las nueve de la noche, la de mientras estás con un cliente delante, la del sábado. Se atiende, se entiende qué quieren y te queda la cita puesta y el resumen. Por teléfono, no solo por chat.

Despertar a los que se enfriaron

Los que compraron una vez y no volvieron, los presupuestos que nadie contestó, los contactos de hace dos años. Se les escribe uno a uno con lo suyo, no con un envío masivo, y los que responden vuelven a tu agenda.

Quitarte el papeleo del domingo

Partes, albaranes, presupuestos, facturas. Lo dictas al salir o lo dejas en una carpeta, y esa tarde está hecho con tu formato, no con uno de fábrica.

Que dos programas se hablen

El que usas para facturar y el que usas para vender no se conocen, así que alguien copia a mano de uno a otro. Ese alguien deja de hacerlo.

El informe que haces cada lunes

Si cada semana abres cuatro sitios para juntar los mismos números, eso es un proceso, no un trabajo. Llega hecho antes de que te sientes.

Enterarte cuando algo se rompe

Un cobro que no entró, un pedido parado, la web caída. Que te avises tú mirando no es un sistema: es acordarse.

Y sí, con IA donde aporta

Leer un documento, entender un mensaje, redactar un borrador. Donde no aporta, se hace con código normal, que es más barato y no se equivoca.

Cómo se trabaja

Tres pasos, y el primero puede acabar en «no lo toques»

Primero

Miramos qué te come el día

Un rato viendo qué hace tu gente a mano cada semana, con números encima de la mesa: cuántas veces, cuánto tarda, qué pasa cuando falla. Si no merece la pena tocar nada, te lo decimos y no cobramos por decírtelo.

Después

Se construye a tu medida

En el borde de lo que ya tienes: el correo, el WhatsApp, los PDF, el Excel y el calendario. Tu programa se queda como está, porque cambiarlo cuesta más que el problema que quieres resolver.

Y luego

Respondemos de lo que entregamos

Cuando algo va mal, lo arreglamos nosotros el mismo día. No hay tres empresas de por medio, ni un ticket esperando turno, ni un comercial explicándote que eso lo lleva otro departamento.

Para que no haya sorpresas

Lo que esto no es

No te revendo licencias

No hay comisión escondida por meterte una herramienta de otro. Si tu problema lo resuelve algo que ya existe y cuesta veinte euros al mes, te decimos cuál es y te ahorras el proyecto entero.

No te cambio de programa

Lo que ya usas se queda. Se construye en el borde: se conecta con lo que hay, se lee de donde ya escribes y se deja donde ya miras. Migrar tu gestión entera cuesta más que el problema que querías arreglar.

Y si al mirarlo resulta que lo que haces a mano son diez minutos a la semana, eso también te lo decimos. Automatizar algo que no duele es gastar dinero en parecer moderno.

Empezamos por mirar

Media hora contándome qué hacéis a mano cada semana. Salimos de ahí sabiendo si hay algo que merezca la pena construir, y tú sabiendo cuánto te cuesta hoy no hacerlo.

Reservar media hora

¿Prefieres saber antes quién hay detrás? Aquí lo cuento.